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CAMBIO CLIMÁTICO Y MANIPULACIÓN INTELECTUAL

Hace cuatro años escribí un artículo sobre el cambio climático porque pensaba que era un tema de actualidad. Ha pasado el tiempo y hoy sigo viéndolo, en todos los medios y con cierta perplejidad, como explicación casi universal de muchos de los males de nuestra sociedad. Por eso he vuelto a aquel texto, para comprobar cómo ha envejecido. Nunca escribo para convencer a nadie de nada. Tampoco para llevar la contraria por sistema. Escribo porque, en medio de tanto ruido, tengo la sensación de que hemos dejado de detenernos a pensar. Vivimos en una sociedad cada vez más polarizada, casi de trincheras. Cuando no te posicionas con uno de los bandos, te colocan automáticamente en el contrario. Hemos trasladado el forofismo de los derbis deportivos a la vida cotidiana: eres de los nuestros o eres de los suyos. Y el cambio climático no podía ser una excepción. Ocupa hoy un lugar central en el debate público. Se habla de él en medios, instituciones y conversaciones cotidianas. Se plantea...

Criptomonedas. Los tulipanes del siglo XXI

Aquella era una mañana fría y húmeda como correspondía a un 10 de febrero en la ciudad de Amsterdam. Era el año 1637 y la niebla apenas dejaba entrever los canales de la ciudad a unos pocos metros de distancia. Ruud se dirigía hacía su pequeña tienda de tejidos en el barrio de Zeeburg. Estaba eufórico. Justo el día anterior acababa de adquirir un tulipán de tipo Viceroy por dos mil doscientos florines. Los ahorros de muchos años de duro trabajo. Una fortuna. Sin embargo, Ruud pensaba que tal y como estaban fluctuando los precios de los bulbos de tulipán, en unos pocos meses su inversión se duplicaría y con ello, podría abrir una tienda mayor en el centro de la ciudad.

Al llegar, Ruud vio pegado un edicto de las autoridades en la puerta de su tienda. Se podía leer que quedaban prohibidas todo tipo de transacciones. Se mencionaba que, tras el fracaso de la última subasta de bulbos en Haarlem, se había desplomado el precio de estos y, hasta nueva orden, no se podría comercializar con ellos.

Ruud lo leyó con incredulidad mientras escuchaba una voz que le decía:
—Están en todas partes. En la iglesia, en las tabernas. Esta mañana ha pasado el pregonero dando la noticia.

Se trataba de un vecino del barrio llamado Hans.

—¿Entonces es verdad? ¿No se trata de ninguna broma? —preguntó Ruud.

—Totalmente cierto. Esos bulbos ya no valen más que un par de libras de boniatos —respondió Hans con contundencia.

Ruud colapsó. De repente su ritmo cardiaco se aceleró. Pese a las bajas temperaturas comenzó a sufrir sudores fríos y su cabeza daba vueltas como  las aspas de un molino. No entendía qué había pasado pero era consciente de que había perdido su inversión…

La historia anterior es ficticia, pero bien pudo haber ocurrido así o de forma parecida durante la llamada Tulipomanía que tuvo lugar entre los años 1634 y 1637 en los Países Bajos. Durante aquellos años, el precio de los bulbos de los tulipanes se incrementó hasta precios inimaginables. Cantidades realmente prohibitivas. Hasta que un día se pinchó la burbuja y la demanda desapareció. Las cosas tienen el valor que tienen más lo que la gente esté dispuesta a pagar por ellas, y en aquellos años se desató una locura colectiva que hizo que todo el mundo quisiera tener bulbos de tulipanes pensando que aquella histeria no tendría fin.

Seguro que mucha gente hizo el negocio de su vida, pero también lo es que sus beneficios los pagaron los últimos que pasaron a formar parte de la cadena antes de que esta quebrase ¿A alguien le suena esto de algo?

Las actividades especulativas no son cosa de hoy, pero es curioso como no dejan de repetirse con el paso de los años. Cambian las formas, los productos, pero el patrón sigue siendo el mismo. Se lanza un nuevo producto. Nada que suponga generar riqueza del tipo que sea. Se genera una demanda artificialmente hasta que se despierta el interés general y a partir de ahí, el globo se hincha solo hasta que revienta.

Hace años que nos bombardean con la idea de comprar Criptomonedas, pero ahora incluso se ofrecen cursos para aprender a invertir en ellas, y sí, es cierto. No voy a negar que hasta ahora han incrementado su valor y hay gente que ha ganado mucho dinero con ellas. Pero la pregunta obligada es ¿Alguien sabe que es una criptomoneda? ¿Cuál es su valor real? Habrá quien hable de la tecnología Blockchain y de que es imposible que se desplome el valor de las criptomonedas. Sobre la tecnología diré que me parece un sistema fantástico y altamente eficiente que perdurará para otros usos después de la desaparición de las segundas. Sobre estas, solo tengo una duda ¿Cuándo?

¿De verdad se puede pensar que es sostenible el incremento  de precios de forma indefinida? Y esto aplica para cualquier bien de tipo material. Viviendas, tulipanes o acciones de empresas cuyo valor no depende de la riqueza que generan sino de la percepción general del valor que se cree que pueden alcanzar. A este fenómeno se le llama burbuja, y siempre, siempre, acaba de la misma forma.

Cada uno hará con su dinero lo que quiera o pueda, pero conviene recordar que cuando alguien hace fortuna sin esfuerzo, en otro lugar hay otra persona que está pagando la fiesta…

 

 

 


 

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