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La constance. Une vertu sous-estimée.

Dans quelques jours sortira une nouvelle adaptation cinématographique de L’Odyssée d’Homère. Pourtant, je ne vais pas parler du film. À vrai dire, je ne sais même pas si j’irai le voir. Les adaptations d’auteur des grands classiques ne me séduisent guère. Ce qui m’intéresse réellement, c’est cette histoire qui continue d’émouvoir l’humanité près de trois mille ans après avoir été écrite. Nous vivons une époque fascinante. Jamais auparavant nous n’avons eu accès à autant d’informations, d’opportunités et de technologies. Pourtant, nous vivons aussi sous le règne de l’immédiateté. Nous voulons des résultats rapides, des réponses instantanées et des succès visibles. Tout semble se mesurer à la vitesse avec laquelle nous atteignons un objectif, en oubliant que les choses qui comptent vraiment obéissent rarement à ce rythme. Lorsque nous pensons à Ulysse — Odysseus dans la tradition grecque — nous nous souvenons généralement du héros capable de tromper le Cyclope, de survivre au chant de...

CAMBIO CLIMÁTICO Y MANIPULACIÓN INTELECTUAL

Hace cuatro años escribí un artículo sobre el cambio climático porque pensaba que era un tema de actualidad. Ha pasado el tiempo y hoy sigo viéndolo, en todos los medios y con cierta perplejidad, como explicación casi universal de muchos de los males de nuestra sociedad. Por eso he vuelto a aquel texto, para comprobar cómo ha envejecido.

Nunca escribo para convencer a nadie de nada. Tampoco para llevar la contraria por sistema.

Escribo porque, en medio de tanto ruido, tengo la sensación de que hemos dejado de detenernos a pensar.

Vivimos en una sociedad cada vez más polarizada, casi de trincheras. Cuando no te posicionas con uno de los bandos, te colocan automáticamente en el contrario. Hemos trasladado el forofismo de los derbis deportivos a la vida cotidiana: eres de los nuestros o eres de los suyos.

Y el cambio climático no podía ser una excepción. Ocupa hoy un lugar central en el debate público. Se habla de él en medios, instituciones y conversaciones cotidianas. Se plantean cambios en nuestros hábitos y en nuestra forma de vida, casi siempre en nombre de una causa mayor.

Y, sin embargo, rara vez nos hacemos una pregunta muy simple:

¿hasta qué punto entendemos realmente aquello sobre lo que opinamos?

El clima es un sistema complejo. Siempre lo ha sido. Sabemos que cambia, que ha cambiado y que seguirá cambiando. Sabemos también que la actividad humana forma parte de esa ecuación. Pero entre lo que sabemos y lo que creemos saber, hay una diferencia importante.

Esa diferencia es el espacio del pensamiento.

En los últimos años, muchas ideas han dejado de debatirse para empezar a repetirse. Se asumen, se comparten y se defienden con rapidez, pero no siempre con profundidad.

Y quizá ahí esté la cuestión.

No en negar o afirmar, sino en preguntarnos si nuestras opiniones son realmente nuestras.

Si nacen de una reflexión propia o si, simplemente, hemos aprendido a repetirlas y las adoptamos como una moda más.

No se trata de tener razón.

Se trata de no renunciar a pensar.

 


 



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