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CAMBIO CLIMÁTICO Y MANIPULACIÓN INTELECTUAL

Hace cuatro años escribí un artículo sobre el cambio climático porque pensaba que era un tema de actualidad. Ha pasado el tiempo y hoy sigo viéndolo, en todos los medios y con cierta perplejidad, como explicación casi universal de muchos de los males de nuestra sociedad. Por eso he vuelto a aquel texto, para comprobar cómo ha envejecido. Nunca escribo para convencer a nadie de nada. Tampoco para llevar la contraria por sistema. Escribo porque, en medio de tanto ruido, tengo la sensación de que hemos dejado de detenernos a pensar. Vivimos en una sociedad cada vez más polarizada, casi de trincheras. Cuando no te posicionas con uno de los bandos, te colocan automáticamente en el contrario. Hemos trasladado el forofismo de los derbis deportivos a la vida cotidiana: eres de los nuestros o eres de los suyos. Y el cambio climático no podía ser una excepción. Ocupa hoy un lugar central en el debate público. Se habla de él en medios, instituciones y conversaciones cotidianas. Se plantea...

ANNAPURNA (HISTORIA DEL ALPINISMO)

Después de la segunda guerra mundial, con las grandes potencias mundiales en reconstrucción, se inició una nueva batalla. En esta ocasión se trataba de recomponer el orgullo de las naciones que tanto deterioro moral y humano habían padecido durante la contienda, y para ello, se embarcaron en alcanzar uno de los hitos pendientes entre las conquistas geográficas. Se trataba de ser los primeros en la carrera por alcanzar el techo del mundo, o en su defecto, ser los primeros en hacer cumbre en uno de los 14 picos de más de 8.000 metros de altura.

Hace más de 70 millones de años, durante el cretácico superior, y como consecuencia del choque de las placas tectónicas índica y euroasiática, tuvo lugar la creación de las mayores cordilleras montañosas conocidas sobre el planeta tierra. Hablamos del sistema de los Himalayas y de la cordillera del Karakorum. Entre las dos albergan las 14 cumbres primarias más altas del planeta.

Mientras el Everest, con sus 8.849 m, es la montaña más alta del mundo y la más icónica del sistema de los Himalayas, es el K2, con su esbelta figura y sus 8.611 m, la montaña más representativa del Karakorum y segunda cumbre más alta del mundo.

El caso es que mientras los británicos se decidieron por conquistar el Everest, en los Himalayas (Ya lo habían intentado sin éxito en expediciones anteriores. De entre todas ellas, la más famosa fue la cordada entre George Mallory y Andrew Irvine que acabaría de forma trágica en 1924) los alemanes se decidieron por el Nanga Parbat, en el Karakorum. Los italianos centrarían sus esfuerzos en el K2, también en el Karakorum,  con Lacadelli y Compagnoni a la cabeza. Por otro lado, los estadounidenses también fijarían su objetivo en esa bellísima montaña (K2), liderados por Charles Houston, y mientras, en el el sistema de los Himalayas, los franceses se decidieron por una cumbre más modesta de entre los ochomiles. 

Inicialmente tenían previsto coronar la cima del Dhaulagiri (8.167 m), pero solicitaron permiso para esa montaña y para el Annapurna (8.092 m) , al otro lado del valle del río Kali Gandaki, a escasos 30 km.

Pronto se darían cuenta que el Dhaulagiri era una montaña muy exigente desde el punto de vista técnico para los medios de la época, por lo que aquella expedición de 1950, comandada por Maurice Herzog, de formación militar y encabezando la más talentosa de las expediciones que el alpinismo francés ha dado en su historia (Louis Lachenal, Lionel Terray y Gaston Rebuffat) se decidió por atacar la cumbre del Annapurna.

La ascensión tuvo lugar el 03 de Junio de 1950, por su cara Norte, y lo lograron Maurice Hergoz y Louis Lachenal. Lo cierto es que aquella expedición fue toda una odisea. Aunque lograran su objetivo,  resultó de un dramatismo sobrecogedor. El propio Maurice Herzog lo contaría en su libro autobiográfico, "Los conquistadores de lo inútil" donde decía que el Annapurna les había dado todo, pero también estuvo a punto de arrebatarles completamente todo. No entraré en detalles porque hay libros de sobra y artículos que detallan la aventura, pero diré que el Annapurna, a quienes los nepalíes consideran la Diosa madre de la abundancia, es la montaña más peligrosa de todas  las grandes montañas del planeta. Paradójicamente, esto es debido a que se trata del macizo más sencillo desde el punto de vista del escalador. Sin embargo, al tratarse de paredes con pendientes menos pronunciadas que las de sus homólogas del club de los ochomiles, es la montaña que más hielo y nieve acumula en sus laderas, llegando a formar inmensos seracs que continuamente sufren desprendimientos, provocando gran cantidad de avalanchas, porque esa es la gran trampa del Annapurna. Los aludes o avalanchas constantes.

En el selecto grupo de quienes han ascendido los 14 ochomiles, encabezados por el gran Reinhold Messner, a quien tuve el gusto de conocer en Zaragoza en el año 2006, con motivo de unas conferencias sobre los límites que debemos respetar los humanos a la hora de explotar comercialmente las montañas (Industria del esquí y del turismo) la gran mayoría de alpinistas suelen dejar el Annapurna para el final, y no es precisamente por tratarse de la montaña más difícil. La estadística es demoledora. Uno de cada tres deportistas que tratan de conquistarla fallece en el intento, y es eso precisamente lo que la hace tan atrayente. Ese es su canto de sirena. El reclamo para que los más osados se atrevan a intentarlo, porque si algo caracteriza al ser humano es su osadía.

La eterna pregunta es ¿Para qué sirve conquistar una montaña? El neocelandés Edmund Hillary, quien en 1954 junto con el sherpa Tenzing Norgay, serían los primeros humanos en pisar la cumbre del monte Everest, decía que al  subir una montaña no se conquista una cumbre. Es mucho más complejo que eso. Es una conquista personal. Te conquistas a tí mismo. El caso es que cada cual lo vive a su manera, pero lo que es cierto es que la sensación de asomarte al abismo te hace sentir vivo, y esa sensación hay que experimentarla para poder entenderla, porque no es nada sencillo expresarla con palabras...

En los últimos años se han puesto de moda expediciones comerciales donde el único objetivo es hacerse una foto en la cumbre de la montaña más alta del planeta para presumir entre los amigos. Foto que nadie te garantiza y cuyo intento te va a costar entre 50.000 y 150.000 dólares estadounidenses, dependiendo de las comodidades que puedas contratar. Al final solo es necesario una buena condición física porque el resto está todo organizado (en la medida de lo posible claro) 

Para nada comparto esa filosofía. Comprendo que al gobierno del Nepal le vienen muy bien los ingresos y muchos nepalíes viven dignamente de un trabajo tan especializado como el de los sherpas, pero creo que es una falta de respeto al espíritu de la montaña y a su naturaleza, y es precisamente por eso, por lo que siento devoción por el Annapurna. Diría que casi obsesión. Para algunos fue el primer ochomil en ser conquistado pero para la gran  mayoría siempre será el último...


 

 Cara norte del Annapurna "La Diosa de la abundancia" para los nepalíes
Fuente:  https://www.desnivel.com/cultura/annapurna-historia-de-una-ascension/


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