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CAMBIO CLIMÁTICO Y MANIPULACIÓN INTELECTUAL

Hace cuatro años escribí un artículo sobre el cambio climático porque pensaba que era un tema de actualidad. Ha pasado el tiempo y hoy sigo viéndolo, en todos los medios y con cierta perplejidad, como explicación casi universal de muchos de los males de nuestra sociedad. Por eso he vuelto a aquel texto, para comprobar cómo ha envejecido. Nunca escribo para convencer a nadie de nada. Tampoco para llevar la contraria por sistema. Escribo porque, en medio de tanto ruido, tengo la sensación de que hemos dejado de detenernos a pensar. Vivimos en una sociedad cada vez más polarizada, casi de trincheras. Cuando no te posicionas con uno de los bandos, te colocan automáticamente en el contrario. Hemos trasladado el forofismo de los derbis deportivos a la vida cotidiana: eres de los nuestros o eres de los suyos. Y el cambio climático no podía ser una excepción. Ocupa hoy un lugar central en el debate público. Se habla de él en medios, instituciones y conversaciones cotidianas. Se plantea...

ANIMALISMO ¿LOS MISMOS DERECHOS PARA TODOS LOS ANIMALES?

La historia de la humanidad, como  disciplina que estudia los acontecimientos y hechos vividos por la sociedad global, es el relato de una evolución permanente. En sus inicios más lenta,  a veces incluso puede parecer cíclica, pero ahora, en el momento actual, vertiginosa. Vivimos tiempos donde todo cambia a una velocidad tal que nos cuesta adaptarnos. También tiene que ver el hecho de que el número de miembros de esa sociedad crece de forma exponencial en el tiempo y de que los avances y desarrollo tecnológicos lo hagan de igual forma.

Todo esto hace que cada vez seamos más gente, que disponga de más tiempo libre y de que aumente nuestra esperanza de vida. Eso a su vez provoca la aparición de nuevas disciplinas y campos de estudio, nuevas enfermedades, nuevos problemas a los que hacer frente y sobre todo, nuevas inquietudes por parte de algunos grupos de la sociedad. Un claro ejemplo de esto último es un concepto que recibe el nombre de "Animalismo".

Es un hecho que el ser humano como especie, pertenecemos al reino animal. Somos animales, y para más señas, estamos clasificados en el grupo de los mamíferos y la subespecie de los primates. Hasta aquí todo claro y sin discusión posible. El problema aparece cuando hay quien se plantea que todos los animales deberían tener los mismos derechos. No está muy claro en qué momento aparece este fenómeno y a quien se le debe atribuir, pero parece que hay consenso sobre que se trata del Reino Unido donde esta moda toma especial relevancia, de la mano del psicólogo Rychard Ryder (Londres, 03 de Julio de 1940. Hoy cumple 82 años. Mi más sincera felicitación) quien en 1970 utilizó por primera vez el término "especismo"

Ryder estuvo trabajando en unos laboratorios donde se realizaban experimentos con animales. Sin duda eso le marcó de por vida porque pronto se manifestaría en contra de ese tipo de ensayos creando plataformas contra la crueldad animal, iniciando campañas políticas en contra de esas prácticas y escribiendo libros a favor de los derechos de los animales.

Cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad, estará en contra de esas prácticas o no las aprobará, pero conviene plantearnos una serie de consideraciones.

Desconozco si esos experimentos se puedan realizar de otra forma, minimizando o evitando el dolor sufrido por los animales. Lo ignoro. Sin embargo, todos estamos a favor del desarrollo de la medicina, y en ocasiones esto requiere de ciertos ensayos y pruebas, y nos guste o no, debemos elegir si este tipo de experimentos se realiza  con animales o se realiza con seres humanos. Sinceramente, creo que como especie estamos en una posición de fuerza que hacemos prevalecer, pero no me atrevo a justificar ciertas prácticas. Posiblemente, en un futuro cercano se puedan evitar gracias al avance de nuevas tecnologías como la computación cuántica. Este tipo de ordenadores nos permitirán realizar casi cualquier tipo de simulación y en tiempos aceptables, pero este tema lo dejaremos para otra entrada del Blog más adelante. El caso es que hoy por hoy, algunos avances en contra de ciertas enfermedades dependen de ese tipo de prácticas. Durante la segunda guerra mundial, los nacionalsocialistas alemanes realizaron ensayos con seres humanos. En su caso no se equiparaba a los animales con las personas. Exactamente era todo lo contrario. Y eso en una época donde no se estaba sensibilizado con el bienestar  del resto de seres vivos.

Ryder fue mucho más allá y pretendió terminar con todo tipo de prácticas que supusiese infringir daños a los animales, directa o indirectamente, sin importar su fin. Todo lo contrario que promueve el "utilitarismo" donde se establece que cualquier acción que busca el beneficio de la mayoría y su utilidad es el camino correcto. Su planteamiento (Ryder) se basa en la capacidad de sentir que tienen los animales, motivo por el cual se les debe dotar de unos derechos.

Personalmente, entiendo los postulados iniciales de Ryder, pero el problema es que el fenómeno ha evolucionado hasta el punto de que hay quienes plantean equiparar los derechos de los animales a los de los humanos. Eso es un problema porque las diferencias son insalvables. Para empezar, vivimos en un mundo donde las diferencias culturales son notables. Mientras en occidente hay quienes miman a sus mascotas como si de un hijo se tratase (yo mismo reconozco que lo he hecho)  en otras regiones del mundo se "nutren" de esas mismas especies para fines tan extravagantes como por ejemplo, mejorar la virilidad de los varones (al menos así lo piensan) Por otro lado, nunca podremos pedir o exigir responsabilidades al resto de animales como hacemos entre humanos. Ni siquiera al resto de primates, de modo que, se da la paradoja de que la única forma de equiparar  derechos entre especies es rebajar esos derechos hasta el límite de las especies menos capacitadas, y eso solo implicaría tratarnos entre humanos como animales.

El animalismo se ha convertido en una especie de religión. Entiendo que cualquier persona se pueda encariñar de un animal de otra especie, y quererlo tanto como se pueda querer a otro humano. Se llama empatía, y creo que eso es bueno. Nos humaniza. Pero no debemos perder de vista  el sentido de la naturaleza. Esos animales que tanto queremos, en estado salvaje se alimentan de otros animales. Se llama cadena alimentaria, y es un ciclo tan viejo como la vida misma. 

Nosotros mismos nos alimentamos sacrificando a otros animales, y lo hacemos a escala. Es por nuestro bienestar. De no ser así, el precio de la proteína animal sería prohibitivo. Es chocante tener un perro sentado al lado, en el sofá, mientras deboramos una hamburguesa y pensamos en los pobres animales. Hay quienes siendo conscientes de esa incongruencia, van más allá y renuncian de forma voluntaria a la ingesta de proteína animal, pero al menos justo es reconocer que son coherentes...

Podemos hablar de otro tipo de prácticas de tipo cultural. La caza del zorro en Reino Unido, la Tauromaquia en algunos países de Europa y América del Sur, el sacrificio de delfines en las Islas Feroe o Japón, el sacrificio de animales por parte de la religión musulmana (Se les deja desangrar durante horas por medio de un corte en la garganta) y un largo etc...

De la Tauromaquia hablaré otro día. Es un tema que conozco en profundidad y creo que merece un juicio objetivo, pero de lo que no tengo ninguna duda es del hecho de que debemos buscar una armonía en nuestra relación con la naturaleza y eso incluye a todos los seres vivos, incluidos el resto de especies animales.

Al igual que ocurre con la política,  (de alguna forma todo está relacionado con la política) tratamos de resolver un desequilibrio  añadiendo todos los argumentos al otro lado de la balanza. Los que corresponde y los que no. Los segundos, los retorcemos y los añadimos a ese lado. El resultado es que volvemos a desequilibrar la balanza pero esta vez en sentido contrario y de forma arbitraria.

Hay muchas cosas que podemos hacer o evitar respecto de nuestra relación con otras especies, pero lanzo una pregunta. A aquellos que disfrutan de la naturaleza y hacen excursiones por el campo, ¿Les gustaría encontrarse con osos, lobos, toros salvajes y otros animales potencialmente peligrosos en estado salvaje o prefieren la seguridad de verlos en un zoo sin riesgo para ellos y sus familias?  Porque si buscamos el completo bienestar de los animales no es justo privarlos de libertad. Aparentemente un zoo puede parecer un buen sitio, pero ¿a quien le gustaría vivir en una cárcel? Te dan de comer, te visten, puedes realizar diversas actividades, hay servicio médico...el único problema es que no puedes salir de las instalaciones.

Podemos plantearlo desde un punto de vista ético. Nunca habrá reciprocidad en nuestra relación con el resto de animales, lo que impide que podamos tratarlos como iguales. Otra cosa es que se les deba tratar con respeto y ponderación, pero sobre todo, lo que no podemos permitir es que con la excusa de acercar los derechos de los animales a los de los seres humanos, lo que se pretenda de forma soterrada sea recortar los derechos de las personas...


Fuente Imagen: https://cesarvidal.com/blog/actualidad/entrevista-con-pedro-tarquis-el-animalismo







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