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CAMBIO CLIMÁTICO Y MANIPULACIÓN INTELECTUAL

Hace cuatro años escribí un artículo sobre el cambio climático porque pensaba que era un tema de actualidad. Ha pasado el tiempo y hoy sigo viéndolo, en todos los medios y con cierta perplejidad, como explicación casi universal de muchos de los males de nuestra sociedad. Por eso he vuelto a aquel texto, para comprobar cómo ha envejecido. Nunca escribo para convencer a nadie de nada. Tampoco para llevar la contraria por sistema. Escribo porque, en medio de tanto ruido, tengo la sensación de que hemos dejado de detenernos a pensar. Vivimos en una sociedad cada vez más polarizada, casi de trincheras. Cuando no te posicionas con uno de los bandos, te colocan automáticamente en el contrario. Hemos trasladado el forofismo de los derbis deportivos a la vida cotidiana: eres de los nuestros o eres de los suyos. Y el cambio climático no podía ser una excepción. Ocupa hoy un lugar central en el debate público. Se habla de él en medios, instituciones y conversaciones cotidianas. Se plantea...

MODA Y SOCIEDAD

Cuando me propuse crear este Blog, mi intención era escribir sobre temas de toda índole. (Política, Historia, Ciencia, Cultura, etc, etc...) Temas conocidos para mí y temas sobre los que pese a mi desconocimiento, me resulten los suficientemente atractivos como para obligarme a profundizar en ellos, pero siempre tratando de dar una visión un tanto científica por un lado y un enfoque ético por otro, y lo que es más importante. Tratar de desarrollar un nexo entre ambas perspectivas.

Ayer concluyó la 4ª edición de la Semana Aragonesa de la Moda. Aunque en esta ocasión nuestra presencia ha sido poco más que testimonial, me he animado a escribir sobre Moda y una historia muy particular de una marca que se despide y que me toca muy de cerca...

 

                                     




 

 

En primer lugar, debo decir que en esta edición  ha subido el nivel de los trabajos y diseños respecto de otros años (no es una impresión. Es una afirmación). Tengo una visión muy particular sobre la moda. Valoro la originalidad, y mucho, pero creo que debe ir de la mano de la elegancia y la practicidad. El concepto de moda es un poco abstracto, pero viene a ser un reflejo de los valores estéticos de una sociedad.

En ese sentido, mi concepto particular es que no todo vale, y debo decir que en ocasiones he visto desfiles que resultaban "dañinos" para la vista, pero curiosamente y contrariamente a mi criterio, he podido ver como algunos diseñadores se han llevado un protagonismo a mi entender injustificado. Pero bueno, se trata de mi opinión. Nada más...

A lo largo de la historia hemos visto cómo ha ido evolucionando la forma de vestir. Inicialmente, las prendas tenían como única función abrigarnos y protegernos del entorno. Ya fuera del frío, del Sol o incluso del roce de plantas y arbustos que podían dañar la piel.

Posteriormente, además de cumplir con esa función, sirvieron para diferenciar socialmente a las personas más relevantes e influyentes, quienes portarían las prendas más elaboradas y de mayor calidad (Hablamos de Reyes, nobles, jerarcas religiosos, etc...), y así hasta nuestros días, donde la gente trata de diferenciarse unas veces, marcar su estilo otras, e incluso copiar a quienes tomamos como referentes. En definitiva, tratar de sentirse lo más cómodo posible, en función de la actividad a desarrollar o evento al que acudir, tratando de transmitir una imagen propia con la que sentirse identificados. Por supuesto que hay excepciones. Hay quienes solo buscan comodidad y dejan en un segundo plano la parte "ornamental"

Durante los últimos años de mi vida profesional, me he dedicado a un negocio que debo reconocer, no era algo vocacional. Se trataba de un negocio que fundó mi padre allá por el año 1984 (sastrería Taurina) y que en 2013 y creando una sociedad, acepté el reto de darle continuidad.

Nuestra actividad principal durante estos años siempre fue la sastrería para toreros, pero en realidad hemos hecho de casi todo. En tono de broma siempre digo que efectivamente, hemos hecho de todo a excepción de trajes de astronauta y trajes de buzo...

El caso es que me planteé un proyecto más personal, dedicado a la moda y complementos y en un principio enfocado para el sexo femenino, aunque con el tiempo se han realizado algunos trabajos para caballero, pero desgraciadamente ha resultado ser un proyecto fallido. No quiero lamentarme y lo acepto con resignación, pero siendo objetivos, lo cierto es que el factor suerte no ha sido precisamente favorable.

Hemos desfilado en todas las ediciones de la Semana Aragonesa de la Moda, presentando nuestra marca en su primera edición (2018). Es cierto que hace unos años realizamos unos trabajos para la cantante Madona, pero nunca he querido aprovechar esa circunstancia para beneficio del negocio. Probablemente haya sido un error estratégico, pero moralmente no sentía que debía hacerlo. Todo porque nunca recurrieron directamente a nosotros. El trabajo se desarrolló a través de un cliente (Toroshopping S.L.) a quienes suministrábamos todos los trabajos relacionados con la sastrería taurina. De no ser por ellos, jamás hubiéramos realizado ese trabajo...

Sin embargo, después de nuestro primer desfile, contactó con nosotros una multinacional asiática. Se trataba de una empresa cuya CEO era estadounidense de origen chino y el capital era básicamente de ese país (China)

Aprovechando las técnicas y trabajos realizados como sastrería de toreros, habíamos definido un estilo de moda que se identificaba claramente con nuestro país y una de sus manifestaciones culturales más reconocidas (La Tauromaquia), pero había que darle una vuelta para, sin perder la esencia, encontrar un punto de fusión con la que poder entrar con cierto éxito en el mercado asiático y medio oriente.

Hubo varias reuniones en Milán y se firmó el contrato. Hasta este punto todo marchaba viento en popa. Reconozco que las condiciones del contrato no me hicieron sentirme en una nube porque ya tenía cierta edad y una forma de plantearme las cosas que me obligan a mantener los pies en el suelo, pero la verdad es que todo pintaba muy bien...

Y llegó el covid-19, y con ello los confinamientos, las restricciones y nuestra particular recesión. Han sido años complicados, como para tanta gente y pequeñas empresas. El caso es que en nuestro sector se paró todo. Durante las primeras semanas y dada la escasez de material sanitario, hicimos lo que tantos talleres y voluntarios particulares. Nos emprendimos en la fabricación de batas de hospital y mascarillas. Con toda la ilusión y las ganas del mundo nos comprometimos con un proyecto global que nos hacía sentir útiles. Fueron semanas muy complicadas para todos pero donde la mayoría de la gente dio lo mejor de si mismos por una causa común (sanitarios, transportistas, trabajadores del comercio y un largo etc.)  Pasado un tiempo, ese tipo de material comenzó a llegar y dejar de escasear. Así con todo, desde las instituciones (ojalá no lo hubieran hecho) concretamente desde el gobierno de Aragón y a través de la Federación de Industrias Textiles, se nos invitó a todos los que habíamos colaborado de forma altruista, a presentar ofertas para seguir fabricando ese tipo de artículos, pero según los estándares homologables, con restricción de precios y con el compromiso de llegar a una producción mínima determinada. Debían pensar que nuestras condiciones laborales son como las de los países de Asia desde donde se importa la mayor parte del textil y calzado del mundo. Resultó ser INSULTANTE.

Los mismos políticos que disfrutan en la primera fila de los desfiles, que no pierden la ocasión de aparecer en las fotos y que disfrutan dando palmadas en la espalda, no tienen ni idea del momento que atraviesan el sector del textil en general y la moda en particular. Y si lo conocen, entonces su falta es mucho mayor. La moda es algo muy glamuroso, pero salvo algunas pocas marcas muy muy grandes y muy consolidadas, para que las estrellas del cine y de la canción, y otras personalidades relevantes se presten a vestir prendas de una determinada marca, no es suficiente con el hecho de que el look sea de su agrado. Hay que ceder la prenda y en ocasiones incluso pagar por ello (La marca al portador). Es más, pese a contar con patrocinadores y ayudas, una buena parte del coste de muchos desfiles (no digo todos y no quiero que nadie piense que la semana aragonesa de la moda es uno de ellos) se sufraga con las aportaciones por  inscripción de las propias marcas y diseñadores. Te invitan a participar. Te venden un evento único, diferente, extraordinario, pero...hay que pagar.

Todo esto te hace pensar, por supuesto. Nada más terminar los desfiles, las sensaciones son muy agradables. Participan grandes profesionales de diferentes gremios y entre todos se construye un evento magnífico. Conoces gente que vale mucho la pena. De verdad que hay excelentes profesionales. Por un instante te puedes sentir flotando en una nube. La ilusión y las ganas de la mayoría de las/ los modelos. Todo hace que por una hora se viva una especie de ilusión. Se transmite al público. Tiene algo de mágico, pero cuando llegas a casa y pasan las horas, te das cuenta de que no hay nada que refleje mejor la sociedad en que vivimos que el mundo de la Moda. Una gran fachada que pretendemos sea nuestra imagen, pero que esconde la situación real de las personas, las familias, las empresas. Se trata de la sociedad en que vivimos. La sociedad que hemos creado. Ni más ni menos...






 

 


 

 

 

 


 



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