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CAMBIO CLIMÁTICO Y AGENDA 2030
Desde las más altas instituciones a nivel global, se ha puesto en marcha una agenda denominada 2030, que pretende cambiar los hábitos de de la especie humana con la excusa de preservar el planeta tierra. Al parecer, quienes habitan las más altas esferas de la sociedad, entienden que nuestras acciones más recientes son responsables directas de un proceso de aceleración del cambio climático que puede ser irreversible.
Si tratamos de apoyar esta teoría con argumentos científicos, pronto nos daremos cuenta de que afirmar tales suposiciones es, cuando menos, arriesgado.
La batalla de las Navas de Tolosa fue un momento crucial en la historia de España. Según las crónicas de la época, el calor fue tan insoportable que las tropas cristianas venidas del resto de Europa abandonaron a su suerte a los reinos cristianos de la península. El desenlace de la contienda es por todos conocido y desde luego supuso un punto de inflexión en la reconquista española.
Lo relevante en el caso que nos ocupa es que aquel mes de julio de 1212, se alcanzaron temperaturas extraordinariamente altas. El primer termómetro conocido se atribuye a Galileo Galilei casi siglo y medio más tarde, por lo que no hay registros que nos informen con exactitud de las temperaturas que se pudieron alcanzar, pero de lo que no cabe duda es que ya entonces se conocían los conceptos de frío y calor, y por lo visto , debieron pasar un verano bastante tórrido.
Se considera que los registros de temperatura comenzaron en 1850, y lo bueno de poder medir una magnitud es que podemos establecer comparaciones precisas que nos dan información sobre máximos y mínimos alcanzados...
El planeta tierra tiene aproximadamente 4.500 millones de años, y tuvo que pasar mucho tiempo hasta que su superficie fuera habitable. Su constante evolución dio lugar a las primeras formas de vida hace unos 3.500 millones de años, y no fue hasta hace poco más de 200 millones de años que aparecieron los primeros mamíferos.
Desde entonces, hemos sufrido varias glaciaciones de larga duración, por lo que podemos deducir que las condiciones climáticas son cambiantes desde el mismo momento que nuestro querido planeta aparece en escena.
Eso si miramos hacia atrás, pero si nos aventuramos a predecir el futuro, sabemos que el sol, reactor nuclear gigante de fusión, que no bola de fuego, dejará de generar calor de aquí a unos 5.000 millones de años. Para entonces, la mayor parte de su hidrógeno se habrá consumido. Su núcleo se volverá inestable y se contraerá, mientras que su superficie se expandirá convirtiéndose en una gigante roja, y de forma gradual irá devorando a los planetas del sistema solar, incluida la tierra.
Eso significa que con registros y estudios de menos de dos siglos, (eso es en la vida de la tierra como 2 minutos en la vida de un humano) no podemos llegar a la conclusión de que el cambio climático es responsabilidad de la mano del hombre y de nuestra forma de vida.
No vamos a negar que la acción del hombre suponga una nueva variable en la ecuación-función cambio climático, pero desde luego que las variaciones del clima no son atribuibles, al menos no en exclusiva, a nuestra forma de vida como desde algunos organismos pretenden hacernos ver.
Me he tomado la molestia de leerme el plan de acción para la implementación de la Agenda 2030 (164 páginas) dejo el enlace:
PlanAccion_implementacion_Agenda2030.pdf
y el proyecto de Naciones Unidas, "Transformar nuestro mundo. La agenda 2030 para el desarrollo sostenible"
Por supuesto que se apoyan en informes científicos para determinar que debemos cambiar nuestros hábitos y nuestra forma de vida, pero si nos fijamos bien, son documentos muy sesgados ideológicamente.
Se sirven de un concepto como el cambio climático y el ecologismo para llegar a lo más profundo de nuestras conciencias, y desde ahí moldear nuestra forma de ver y pretender la sociedad.
Hace tiempo, escuché en la radio que un profesor de universidad sueco y militante de Greenpeace, mandó un trabajo a sus alumnos con el que pretendía demostrar como el progreso de nuestra sociedad moderna había supuesto un deterioro del planeta.
Debo admitir que no recuerdo el nombre y bien que he indagado, pero ningún buscador se hace eco de la noticia. El caso es que el estudio no pudo demostrar nada. Al contrario, este científico cambió sus planteamientos sobre este tema, lo que le llevó a la salida de la organización y al ostracismo por parte de sus colegas. Hay que decir que la mayoría de los científicos trabajan en proyectos subvencionados por los gobiernos o las grandes corporaciones, y al igual que ocurre con los medios de comunicación, los resultados finales de sus trabajos son dirigidos...
Tanto es así que para encontrar un estudio científico que sea crítico con esta moda medioambiental, hay que ir hasta la octava página del buscador por excelencia google.
A menudo pensamos que vivimos en una democracia plena, pero lo cierto es que sufrimos una dictadura de lo políticamente correcto, donde a diferencia de las dictaduras tradicionales, no se nos impone cómo debemos comportarnos. Es mucho más sutil que todo eso. Se moldea la opinión pública y son nuestros propios vecinos, amigos y familiares quienes nos reprochan que seamos discrepantes con los mantras y deseos de aquellos que se dedican a dirigir nuestros destinos...
Estoy convencido de que si la gente fuera realmente consciente de lo que pretenden hacernos durante la próxima década, la mayoría quedarían horrorizados. El problema es que como sociedad, tengo la sensación de que hace mucho tiempo que vivimos anestesiados.
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